La Huella Hídrica, Qué es y Cómo Reducirla

En la historia de la humanidad el agua ha formado parte del origen de las grandes civilizaciones del mundo. No solo ha fungido como el elemento integrador de dichas sociedades, sino que para otras culturas, como en el caso del mundo prehispánico en toda América Latina, ha sido vista incluso como una deidad. Su uso y necesidad muestran de manera clara el por qué de su importancia.

La realidad actual en el mundo, y particularmente en el ambiente empresarial muestra que el agua no solo no ha dejado de ser considerada como “divina”, sino que su valor ha sido menospreciado y, por lo tanto, derrochado.

Los datos arrojan que la población ha ido en aumento y, paralelamente, su consumo de agua. No obstante, al mantenerse la cantidad de agua dulce como reserva explotable la accesibilidad a este recurso va en detrimento. La huella hídrica es un indicador que establece el volumen total de agua dulce que se necesita para producir bienes y servicios y es un excelente parámetro para diagnosticar el uso que le damos a tan vital bien. La cuestión aquí es preguntarnos, ¿cómo podemos reducirla?

Sin duda alguna la forma en la que llevamos nuestra vida en casa es un reflejo de nuestra educación en el cuidado del agua y en la reducción del consumo de este vital bien es crucial para contribuir a su cuidado a nivel global. Pero es claro que modificando algunos aspectos de nuestro día a día podemos aportar también.

El cambio de estrategia con respecto al ahorro de agua, es decir, el uso del lavamanos, del lavavajillas, de nuestro tiempo bañándonos o lavándonos los dientes, la correcta utilización de la energía eléctrica que puede traducirse en el buen uso del refrigerador o de la lavadora, o el uso de la frase “reducir, reusar y reciclar” puede no solo colaborar con el ahorro de agua sino también con el cuidado del medio ambiente en general.

Sin embargo, la reducción de la huella hídrica no solo es asunto de tu actividad en casa, también en las empresas, en donde se desarrollan muchas actividades mecánicas y humanas que hacen uso del agua. En este sentido, la empresa deberá llevar a cabo estudios periódicos que permitan tener un diagnóstico certero de las condiciones infraestructurales de dicha empresa, y así determinar cuál es la mejor estrategia a seguir, ya sea resolviendo algún problema de instalación, la optimización de equipos refrigerantes o de calefacción, o la contribución de los empleados en el ahorro conjunto de agua.

¿Y tu empresa qué está haciendo por el cuidado del agua?